Planificar antes de abrir un día muy movido en la tienda
Cuando se abren las puertas ya no hay tiempo de pensar. Con unos minutos de preparación antes de abrir, el equipo trabaja con más calma y menos malentendidos.
Cuando se abren las puertas ya no hay tiempo de pensar. Con unos minutos de preparación antes de abrir, el equipo trabaja con más calma y menos malentendidos.
Un plan sencillo, hecho en pocos minutos, marca la diferencia entre un día dirigido y un día dictado por los demás.
Lo que está en manos de otros se olvida con facilidad. Un registro sencillo de tareas en espera evita sustos y retrasos.
Unos minutos al inicio para aclarar el objetivo y repartir el trabajo evitan muchos malentendidos cuando el proyecto ya está en marcha.
Cuando hay que salir antes, el reloj manda. Planificar hacia atrás desde la hora de salida permite irse sin dejar nada importante en el aire.
Tras una feria, una fiesta o una inauguración, el equipo está cansado y todo está revuelto. Así se pone orden sin agotarse.